1. Paraíso de Maduras Infieles


    Fecha: 28/10/2018, Categorías: Anal Primera Vez Sexo con Maduras Autor: comechocho, Fuente: xHamster

    Soy profesor de educación física, no gano mucho, pero luego de terminar las clases, tengo 3 meses de vacaciones pagadas, que es la envidia de muchos. Soltero, con 32 años, sin responsabilidades el dinero me alcanzaba bien, pero siempre que podía me hacia algún trabajo extra para aumentar mis ingresos. Una tarde como cualquier otra, me encontré con un ex compañero de curso que trabajaba en la municipalidad. Nos saludamos muy afectuosamente preguntándonos de nuestras vidas etc, hasta que de un momento a otro, hablando de mi trabajo, me preguntó si no estaba interesado en trabajar esporádicamente con la municipalidad. Que justamente ese año estaban necesitando un instructor de natación, para hacer clases en la piscina de la municipalidad a niños pequeños y a mujeres de la tercera edad. No era un gran sueldo, pero era solo en la mañana, lo que me venía espectacular y sin dudarlo, acepté. Fue así como comencé a dar clases de natación. El primer curso era a niños de 9 a 12 años, una hora en la mañana, luego venían los más chicos de 6 a 8 años, donde me di cuenta que las madres que traían a sus hijos a clase, me miraban más de la cuenta. La verdad tengo un buen físico, obvio, es mi trabajo, pero mi atención se fue de lleno a mi tercer curso, las mujeres de la tercera edad, donde mi morbosa mente y mi atracción por ese tipo de mujeres, estaba en el paraíso. Mujeres todas sobre los 60 años, tetonas y culonas, en trajes de baño, haciendo lo que yo les decía. Comenzaron aparecer ...
     al lado de la piscina una a una hasta que completamos un grupo de 9 mujeres. Me presente ante la mirada de todas, reconozco que de todas formas me puse algo nervioso, pero luego ya entré en confianza. Primero las hice hacer un calentamiento antes de meterse al agua, por lo que les hice dar dos vueltas a la piscina trotando. Ahí en fila se pasearon ante mi expectante mirada, viendo esas enormes tetas y culos gordos rebotando, de todos portes y formas. No había ninguna que no tuviese un buen par de tetas o un culo grande, todas tenían lo suyo. Luego unos pocos ejercicios mas, en el pasto, moviéndose, saltando, hasta que le hice tocarse la punta de los pies, donde sus grandes tetas se mostraban en todo su esplendor, amenazándose con escaparse en cualquier momento de sus bañadores. De todas, una, era un sueño para mí, Luisa se llamaba. Una mujer grande, fornida, con una traje de baño azul que le quedaba muy ajustado, con un culo y unas tetas, tremendas, se me imaginaba como una mujer alemana, grandota. Se notaba muy seria, en comparación al resto. Me di cuenta que con otras veteranas me hubiera sido mucho más fácil conseguir sexo, porque habían dos que me miraban y me lanzaban indirectas a cada rato, pero Luisa era distinta, realmente un desafío. Pasaron los días y mi avance con Luisa era muy lento. Si notaba que yo le llamaba la atención, pero salvo un par de miradas nada más. El curso duraba 15 días y ya había pasado una semana. Si no actuaba rápido, vería el desfile solo ...
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