1. Mi Deliciosa tía


    Fecha: 01/03/2019, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Hola, soy Alonso, tengo 19 años y estudio Derecho. Hace unos días me tiré a mi preciosa tía Anthonella de 29 años, que es la esposa de mi tío Pedro de 50, el hermano de mi madre. Nunca me explicaba cómo una mujer tan bella se podía fijar en un tipo como mi tío Pedro, bajito, gordito y narizón pero con mucho billete, claro. Es que mi tía me tenía loco desde que yo era un adolescente, me impresionó desde que la conocí, pues tiene un rostro muy bello, adornado con unos preciosos ojos verdes, una nariz perfecta y labios delgados. Su hermosa cabellera lacia y larga muy bien cuidada, color negro azabache brillante, hace una combinación perfecta con su piel muy blanca. Tiene esos rostros de muñeca que no se deterioran ni con el correr del tiempo. Y es que mi tía es todo lo opuesto de mi tío, bastante alta, de 1.75 metros, con un precioso cuerpo esbelto, una cintura muy pequeña, unos hermosos senos de buen tamaño, parados y firmes, un trasero redondo muy quebrado y un precioso par de espectaculares piernas largas muy cuidadas. Es el cuerpo que toda adolescente desearía tener. Es la esposa de mi tío desde hace 9 años, con el que tiene un hijo de 8. Muchas veces íbamos a la playa toda la familia junta y era el total despelote verla en sus diminutos bikinis, que dejaban muy poco a la imaginación. Mi tío era muy celoso y no era para menos, a toda reunión que iba no se le despegaba ni por un instante, pues mi tía era una mujer bastante risueña y cariñosa con todos y le gustaba vestir ...
     siempre en minifaldas muy cortas, dejando lucir sus increíbles piernas. Desde más chico me venía haciendo unas pajas increíbles pensando en mi tía Anthonella, el día que más caliente me puso fue cuando la vi en un camisón semitransparente de dormir. Fue un fin de semana en que mis padres estarían fuera de la ciudad, mi tía nos invitó a mí y a mis dos hermanas mayores que yo, con las que se llevaba excelente, a pasar todo el fin de semana en su enorme casa. Siempre tuve mucha afinidad con los niños, ese fin de semana me la pasaba jugando con mi pequeño primito, (el hijo de mi tía Anthonella) todo el día. Me excitaba una barbaridad cuando mi tía pasaba a mi lado y me sonreía. Ese día había jugado todo el día con el pequeño niño, mi tía me preparó una cama al costado de la de él, quedamos dormidos al instante de tanto haber jugado, hasta que empezó a llamar a su madre a gritos por la madrugada, trataba de calmarlo pero insistía llamando a su madre y fue cuando vino mi tía, encendió la luz y pude apreciar su excelente figura, se le veía increíble debajo de ese camisón blanco semitransparente que dejaba apreciar apenas sus redondos y puntiagudos senos, me miró y sonrió, luego se sentó en el borde de la cama de su hijo y lo empezó a acariciar haciéndolo dormir, luego cruzó las piernas y empezamos a charlar toda la madrugada. Todo ese rato me la pasé erecto apreciando disimuladamente los encantos de mi tía, no intenté nada ese día, pues era apenas un adolescente tímido y virgen aún, en ...
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