1. Al día siguiente de tener sexo con mi madre


    Fecha: 02/03/2019, Categorías: Incesto Autor: incestum, Fuente: CuentoRelatos

    Al día siguiente de tener sexo con mi madre, la sensación de vacío en el estómago era de lo más extraña, no quería bajar a tomar el desayuno, pero un grito de ella, fue como balde de agua helada, rápidamente me vestí y acudí al fuerte llamado, cuando la mire, el sentimiento de vergüenza y miedo me invadió con más ímpetu, pero una sonrisa de ella, me animó y observando mi estado de ánimo, me tomo de la mano, me dio un beso cariñoso en la mejilla y me invito a tomar asiento. Tome los alimentos en silencio sin mirarla a los ojos, ella tampoco dijo nada y solamente se limitaba a acercarme la comida. Salí a la calle y en el bus recordé los momentos memorables que había tenido con ella la noche anterior, como se metió a la ducha conmigo, mi verga tiesa tocando sus nalgas tersas y duras, su cuerpo desnudo, mojado y cerca de mí, pero sobre todo la forma en que mi pene se le fue al fondo de su vagina, la forma como disfruto la cogida que tuvimos y mi primera eyaculación dentro del cuerpo que me dio vida, era algo difícil de explicar, ahora veintitantos años después lo sigo recordando con esa fuerza y me excita. La jornada en la Universidad pasó sin sentirla, no presté atención a los profesores, ni me di cuenta que era la hora de salida hasta que empezaron a salir mi compañeros, me pasé la mañana oliendo mis manos que rezumaban el suave aroma del sexo de mi madre. En casa, con temor vi el reloj que marcaba la hora en que ella llegaría, que iba a pasar, otra vez como la veo a la cara, ...
     quiero volverla a penetrar pero no sé cómo decirle vamos. Entro radiante y hermosa, con el pelo suelto, un vestido entallado pero no justo, sin medias y con unas sandalias, pregunta si estoy en casa, al saber que si pregunta si comí algo, lo intente pero mi estómago está lleno de mariposas y no pude tragar nada más que agua gasificada, atisbo a la cocina y miro su trasero, esta de espaldas a mi temblando me acerco sigilosamente y la tomo del talle, no voltea pero se acerca a mí, ya tengo la erección lista, se la repego a las nalgas y ella se mueve dándome un placer rico, voluptuosa en sus movimiento, me ofrece la nuca, que yo le beso apartando su pelo, paso mis manos de los hombros a los senos y la tela me deja sentir sus pezones duros y grandes, no trae brassiere, le desabotono el vestido por el frente y la acaricio, siento su piel tersa y nuevamente su aroma, que me acompañó durante horas, da vuelta y nos besamos con fuerza, pero después me empieza a guiar, me dice “más suave”, toma mi labio superior con los tuyos y pasa la punta de la lengua apenas rozando, me jala la cabeza a su cuello y sus quejidos me van dando el ritmo a seguir, se nos olvida la comida, y besándonos y tocándonos vamos a mi cama, le quito el vestido, contemplo sus pechos que me amamantaron cuando niño y que ahora me dan placer de adulto, prohibido placer en el que nos sumergimos, se quita las bragas y las arroja lejos me mira a los ojos profundamente y me atrae, pretendo metérsela de un movimiento, mi ...
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