1. Morbo anal...


    Fecha: 13/03/2019, Categorías: Anal Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Por fin he enculado a la esposa de mi primo, Rosa... Ayer lo hice... empezó como todo, con seducción, más de un mes lo intenté, pero no aflojaba, hasta que ayer la encontré recostada en la cama de mi tía, desnuda. Mi ayuda fue un poco de margarina sobre el comedor... Su culo es precioso, dos nalgas morenas, divididas por una raja espectacular, con un ojete de lujo! Al principio, se quejaba y quería sacársela del ano, porque decía que le dolía mucho... pero después comencé a juguetear con su ojete... Al minuto, la chica se estaba enrojeciendo de lujuria, moviendo las nalgotas de un lado a otro, mientras se acariciaba su clítoris... Me ensalivé un dedo y bordeé todo su palpitante ojete... Ella se encantó, se crispó y pude ver como se ponía roja, más roja, mientras decía: "esto si es morbo..." Poco a poco, me iba volviendo loco con su ano que latía y latía sin parar, nublándome la vista. Su mano seguía perdida en su entrepierna, que yo no podía ver. Solo podía ver su palpitante ano, enculado por mi pija. Empezó a hacer movimientos circulares que me pusieron a mil... El ano de la chica ya era indecentemente palpitante... parecía un corazón, brincaba sobre mi ...
     calenturienta pija... Se empezó a masturbar más rápido, más y más, hasta que la pobre chica, enloquecedoramente morbosa, se derritió en un orgasmo anal tremendo, que hizo que se llevara las manos a la cabeza. Pude ver en el espejo a un lado de la cama su cara, enrojecida de morbo, la chica enloquecida tenía las venas saltadas y fruncía la cara con expresiones que solo una pija en el culo puede arrancar a una muchacha... Poco después, la chica, recordando el primer orgasmo anal y sus venas saltadas, se volvió a sumir en un segundo orgasmo anal, entonces el ojete le latió y palpitó a mil... Eso me arrancó la poca cordura que me quedaba, comencé a perder la noción del tiempo, se me nubló la vista, y le llené el culo de leche a la enloquecida y morbosa muchacha... Me quedé enajenado viendo como sus nalgas morenas pero rojas de los orgasmos se tragaban mi pija aún dura y empapada de leche. Nos vestimos y fingimos que nada había pasado... Ella tuvo molestias para caminar durante semana y media, pero dijo que se había caído de sentón y que se repondría fácilmente... ¿Su marido? Ni en cuenta... Nunca supo de los latidos anales con los que su chica me había vuelto loco. 
«1»